¿Por qué urge regular la industria de los remates hipotecarios en México?
- AMPCOR

- 24 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Imagina esto: un inversionista entusiasmado invierte sus ahorros en un remate hipotecario “imperdible”. Precio de oportunidad, promesa de alta plusvalía y entrega “garantizada”. Pasa un año… y nada. El inmueble está ocupado, el proceso legal nunca existió o peor aún, nunca fue un remate real.
¿Te suena? Lamentablemente, no es ficción. Es el pan de cada día en una industria que opera sin reglas claras.
El mercado de remates hipotecarios en México tiene un enorme potencial… pero también una deuda pendiente: su regulación.
Y la urgencia no es menor: se estima que más del 30% de las ofertas de remates hipotecarios publicadas en plataformas digitales son fraudulentas o tienen irregularidades graves (CONDUSEF, 2023).
Entonces, la pregunta no es si debemos regular, sino: ¿cómo hemos permitido que un mercado tan rentable esté tan expuesto a la improvisación y el engaño?
Los remates hipotecarios: un mercado rentable, pero sin reglas claras
Empecemos con lo bueno: los remates hipotecarios son una de las formas más rentables de invertir en bienes raíces en México.
Los descuentos van desde el 20% hasta el 60% respecto al valor comercial del inmueble. Si todo sale bien, la ganancia es real.
Pero ese “si” es la clave. Porque sin procesos claros, sin validaciones legales ni vigilancia institucional, todo el peso cae en el inversionista… o peor aún, en un asesor que muchas veces no tiene la preparación adecuada.
La ausencia de regulación crea un terreno fértil para la informalidad, las promesas falsas y los fraudes. Hoy cualquiera puede abrir una página web, copiar fotos de inmuebles de los portales, decir que están “en remate”, pedir un anticipo y desaparecer.
¿Y sabes qué es lo peor? Que ni siquiera están cometiendo un delito claro, porque no hay leyes específicas que regulen la venta de derechos litigiosos o adjudicaciones en remate.
¿Qué implica no tener una industria regulada?
Inversionistas desprotegidos:
La mayoría no entiende que está comprando un derecho litigioso, no una propiedad física. No hay claridad, y tampoco mecanismos de supervisión para protegerlos.
Empresas sin estándares mínimos:
No se exige ningún tipo de certificación para ofrecer remates. Ni en conocimientos legales, ni en ética profesional. Lo que abre la puerta a actores que buscan aprovecharse del desconocimiento.
Asesores improvisados:
Muchos asesores inmobiliarios se lanzan a vender remates sin preparación legal ni acompañamiento. A veces con buena intención, pero sin las herramientas adecuadas. El problema es que eso, en este mercado, es suficiente para que todo salga mal.
Desconfianza generalizada:
Al no existir un marco claro, el 60% de los inversionistas potenciales desconfían del modelo de remates hipotecarios, aunque les parezca atractivo. (Encuesta interna CIMAC, 2024).
Afectación a la industria inmobiliaria en general:
La mala reputación de los remates también salpica al sector formal. Las inmobiliarias serias que ofrecen productos reales ven cómo se mancha su reputación por culpa de jugadores informales.

Entonces… ¿por qué no se ha regulado aún?
Porque es un mercado técnicamente complejo, con figuras jurídicas que no son fáciles de entender: cesiones de derechos, procesos judiciales, ocupaciones, litigios, tiempos indefinidos.
Además, no hay una autoridad específica que regule esta rama en particular, como ocurre con las SOFOMES, las casas de bolsa o los desarrollos inmobiliarios.
Estamos en tierra de nadie.
Pero eso está empezando a cambiar.
AMPCOR: la respuesta organizada a un mercado desorganizado
La Asociación Mexicana de Profesionales en Remates Hipotecarios (AMPCOR) surge con un objetivo claro: crear estándares, impulsar regulación y profesionalizar a los actores de la industria.
Porque regular no significa restringir. Regular significa:
Proteger al inversionista.
Elevar la profesionalización del asesor.
Certificar procesos y empresas.
Disminuir los fraudes.
Generar confianza para que más personas inviertan.
Y si lo piensas, eso beneficia a todos.
Un mercado más confiable es un mercado más rentable a largo plazo. Hoy, muchos inversionistas experimentados están migrando a otros instrumentos porque ya no confían en los remates.
Recuperar esa confianza es responsabilidad de todos: empresas, asesores, líderes… y sí, también del gobierno. Pero si esperamos a que la ley llegue sola, nos vamos a quedar sentados.
Por eso, desde AMPCOR, estamos liderando mesas de trabajo con expertos legales, cabildeo con legisladores, y creando estándares para empresas y asesores. No para prohibir. Sino para profesionalizar.
La regulación de los remates hipotecarios en México ya no es opcional, es urgente.
Cada día sin regulación es un día más en el que un inversionista puede ser estafado, un asesor puede operar sin preparación, y una empresa informal puede dañar el mercado.
Pero también, cada día es una oportunidad para profesionalizar este modelo, hacerlo más rentable, más accesible y más justo para todos.
¿Quieres ser parte del problema o del cambio?
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